Adela
Velarde Pérez lo tenía todo para ser una señorita bien. Lo dejó atrás para irse
a la guerra.
Hoy la
conocemos como La Adelita.
Investigando
las canciones que se cantaban alrededor de los fuegos de campamento durante la
Revolución Mexicana, esos momentos en que la guerra concede una pausa para el
reposo, me encontré con su historia. Y no pude soltarla.
Una canción
creada por un oficial y dedicada a una enfermera de campaña escondía la vida de
una mujer que eligió su propósito por encima de todo: curar personas en una
sociedad que se lo impedía por ser mujer.
Su historia
es un acto de voluntad y coraje que el gobierno de México reconoció mucho
tiempo después, como suele ocurrir con las mujeres que sostuvieron por dentro
las grandes gestas épicas de la historia.
Esta novela
busca reflejar la profundidad de una decisión que cambió su vida para siempre,
y que puede servir de faro a todas las mujeres que sienten que un propósito
late dentro de ellas, pero enfrentan la resistencia social y familiar que les
impide realizarlo.

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